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Magüicha

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Ser Cuenta Cuentos

Contando cuentos en inglés 1992 Salamanca reunión multilingüe.
Contando cuentos en inglés 1992 Salamanca reunión multilingüe.

Mi Mochila Cuentera



"Ser cuentacuentos es amar la palabra narrada convirtiéndola en un acto de entrega hacia el otro, con el otro, para emocionar y emocionarse a través de historias que traspasan las barreras del tiempo, las distancias y de las pantallas".
-Magüicha-


Los cuentos que me contaba mi padre, basados en anécdotas, libros y cuentos leídos siempre me han conectado con el mundo de las historias narradas. La vida me regaló la mejor maestra Narradora Oral Escénica Isabel Zerpa. Con ella nos conformamos en el Grupo "Había una vez..." nuestra sede la Biblioteca de la Universidad José Maria Vargas (Chacao). 

Con Daniel, Luis, Ángela, Carmen e Isabel, siendo la benjamina del grupo, tuve la dicha de compartir espacios de cuenta cuentos por lugares y eventos emblemáticos del mundo de la Narración Oral de finales de los 80, en Venezuela (Museo del Teclado, El Jardín Botánico, 1er Encuentro Iberoamericano de Narración Oral Escénica, Cuentos bajo la sombra, El árbol de la Vida, IVAL Escuela Menca de Leoni, Hogares CREA y un sin fin que la memoria no trae a mi en estos momentos). 

Ese taller de Narración Oral Escénica con mi querida Isabel, hizo un antes y un después en mi vida, que desde ese instante y hasta que deje de respirar, estaré en mi Mochila de Vida Cuentera. 

 Y ustedes se preguntarán y quién es Magüicha, ¿me dejas que te lo cuente?  

MagüiVloggiando

30 Nov 2020

Una cuenta cuentos llamada Maguicha


Y ustedes se preguntarán y quién es Magüicha, ¿me dejas que te lo cuente?

La vida me regaló 2 grandes cuentacuentos, mi padre, que siempre recreaba historias sobre sus libros leídos y le agregaba otros de sus anécdotas de cuando era niño y su vida en España. Ah, se me olvidó decirte, soy venezolana con genes españoles. Mi otra cuenta cuentos favorita, mi abuela Maruja, la vida nos hizo estar separadas por el Océano Atlántico, pero nuestros cuentos e historias viajaban  en cartas, por  el cable del teléfono, en vacaciones cuando disfrutaba de su compañía en vivo y directo, pasaba horas y horas deleitándome oyendo su tono de voz, entonaciones, dándole vida a sus historias de España y su vida en El Bierzo.

Pero ¿saben algo?, la artífice de que haya llegado hasta aquí, es Isabel Zerpa, mi profesora de Literatura Infantil, cuando estudiaba Educación Especial. Ella, que es Cuenta Cuentos, nos invitó a un taller de Narración Oral Escénica en la Universidad.

Al principio nos apuntamos casi 30 estudiantes. En las siguientes semanas el grupo se redujo a 7. Un número mágico que se conformó en el Grupo “Había una vez…” Esas tardes de viernes estuvieron marcados de mucho aprendizaje, miedos, sustos, retos, prácticas, ejercicios diversos de indagar por horas en bibliotecas y librerías buscando ese cuento que se pareciera a mí para así poder contarlo con mi estilo.

En esa época, años 80, no existía Internet por lo que “Había una vez…” le dió vida a los cuentos en lugares emblemáticos a lo largo y ancho de Caracas y ciudades aledañas. Nuestra base de operaciones era la Biblioteca de la Universidad, la cual se convirtió en nuestro sitio favorito de reuniones. Una vez al mes y en una ventana mágica hacia el mundo de los cuentos.

Recuerdo nuestra primera vez, el día del estreno. Estaba asustada, las manos me temblaban, la boca seca, había mucha gente, entre ellos personas que forman parte de mi vida, lo que hacía que me preguntara: ¿y si lo hacía mal, y si me equivocaba y si me olvidaba de partes del cuento? Ayyyy no, que estress.

Yo era la 5ta en contar y cada vez que escuchaba y veía a uno de mis compañeros, que por cierto eran mayores que yo, me llevaban como mínimo entre 8 y 15 años, era la benjamina del grupo. Cuando la Profa Isabel me señala es tu turno Magui … Uff de solo recordarlo, me tiembla el cuerpo, la emoción y la mirada se me nubla. Recuerdo que conté un cuento sobre la Búsqueda de la felicidad. Empecé tímidamente, pero a medida que me iba metiendo en mi cuento, porque creía en cada una de sus palabras, el saber que estaba allí para contar con la gente que me estaba viendo, escuchando,  todos adultos,  qué responsabilidad, pero al mismo tiempo me fui sintiendo a gusto, porque yo era el cuento.

Te voy a contar un secreto, descubrí en la cara de esos adultos,  que cuando escuchamos cuentos volvemos a ser niños, así que les hice partícipes. Los convertí e hice que fueran mis conejitos, mis hormigas, mi árbol, y tantos personajes más del cuento… al final descubrimos el camino hacia la felicidad, con el que cerré y di por finalizado el cuento.

Me aplaudieron muchísimo, pero no los escuché, porque corrí a refugiarme en los brazos de mi maestra cuenta cuentos, mi lugar favorito, esos brazos que con paciencia, cariños, constancia, mimos hicieron que mi vida esté complementada y siempre vaya con mi Mochila cuentera llena de historias, anécdotas, cuentos, leyendas, ya sea como  hija, madre, maestra,  amiga, prima, tía, madrina, profesora, actriz, voluntaria los cuentos son mi arma secreta para soñar y hacer soñar conmigo a otros.

También me ha servido, para estar en contacto con mis afectos, amigos y familiares estando lejos de ellos. Recuerdo que empezamos en 1992 en mi año Salmantino, a parte de las cartas también grababa a  viva voz casetes de nuestra vida estudiantil, de Salamanca, los lugares que conocíamos y vistamos, los amigos multilingües. Los lugareños formaban parte de nuestras historias que iban en sobres al otro lado del Atlántico.

Mis amigos en Venezuela (Ernesto, Cesar Peralta, Blanquita, Cristina, Magaly, Mary) hacían lo mismo, se reunían en casa de mi mamá o de mi amigo Luis Grandote y me contaban sus  vidas. Mi mamá hasta me cantaba y me narraba lo que estaba haciendo mientras cocinaba. Mi papi era el mejor, me preguntaba cuándo regresaría, que mi madre lo tenía loco, no había nadie que lo defendiera jajajja. Sin darnos cuenta, nos convertimos en cuenta cuentos en diferido, pero estaban cercanos a mi cada vez que recibía esos paquetes llenos de historias, donde a veces lloraba y en otras ocasiones reía a carcajadas en medio de la calle, porque iba escuchándolos como si estuvieran conmigo, al lado, ellos eran mi mundo en ese momento, lo demás puufff sobraba.

En la era de la inmediatez de Internet, ahora mis historias las cuento vía audios de Whatsapp a mi BerBello, a mi hijo Daniel, a mi viejita, a Juan y tantos otros. Ahora he incorporado los videos de 1 minutos de Telegram, y mis videocuentos en YouTube que comparto en Facebook e Instagram.

Esta historia, es  parte de mi vida, es la que me ha traído hasta aquí, para compartir contigo y tu adulto cómplice y responsable esta MasterClass llena de la magia de las historias narradas oralmente, que ahora traspasan el tiempo, la distancia, la pantalla y llenan nuestro corazón o mochila de sentimientos de amor, ilusión y emoción.

Pronto en versión VideoCuento

Mónica Villasmil
Bravo Bravísimo. Me encanta como TODOS tus proyectos creativos e innovadores. Besos
MLAF
Me ha encantado lo de cuenta cuentos en diferido. Felicitaciones
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Mis cuentos contados

Más allá de las fronteras, la distancia y las pantallas

En esta sección compartiré algunos de los cuentos contados